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Florencia
construye un puente La
Antiglobalización no es un Sueño que terminó el 11
de Septiembre
John Vidal
The Guardian
En 1425, el poderoso gremio de mercaderes de lana de Florencia ordenó
al artista Lorenzo Ghiberti que construyera una puerta para el baptisterio
de San Juan en la ciudad. Era hacer "absolutamente lo que el deseara
y diseñara para que fuera el mas perfecto y el mas bonito imaginable".
Ghiberti necesito 27 años y no decepcionó. Sus puertas fueron
descritas por Miguel Ángel como merecedoras de ser llamadas las
"puertas del paraíso".
La semana pasada en Florencia, un tipo similar de encargo, imaginar y
construir un edificio social europeo digno de ser llamado el paraíso
del siglo XXI, fue confiado a las instituciones, políticos y gente
de Europa. Vino de 40.000 intelectuales, estudiantes, ecologistas y activistas
sociales, gentes que representaban a los más pobres y más
marginados, economistas radicales, individuos preocupados, gentes dedicadas
a los derechos humanos, artistas, gentes de la cultura, iglesias, científicos
y trabajadores de la tierra de un conjunto variado de grupos no gubernamentales
y movimientos sociales de base.
Con el título, OTRA EUROPA ES POSIBLE, y bajo la bandera del Foro
Social Europeo, la mayoría de movimientos sociales y grupos que
se habían manifestado en Seattle, Génova, Praga, Londres
y otra docena de ciudades durante los pasados tres años - contra
los líderes del mundo y organizaciones tales como el Fondo Monetario
Internacional o la Organización Mundial del Comercio - dispuestos
a mostrar sus verdaderas propuestas que pueden hacer cambiar el mundo
y no simplemente oponerse a lo que esta ocurriendo.
No fue una reunión ordinaria de políticos: realmente algunos
lo llamaron "las nuevas políticas". Aparentemente sin
forma, sin emitir un comunicado final, traducido de forma incorrecta,
a menudo caótico, el encuentro de cuatro días reunió
a gente de cada esquina de Europa y a otros 80 países.
No se alcanzaron conclusiones en la búsqueda del consenso, esta
vez fue mas un laboratorio de ideas y debate que una carrera para concebir
un nuevo partido o constitución, pero por primera vez es posible
desenmarañar las amplios hilos de una genuina nueva visión
de Europa de los 400 apasionados debates y desbordados encuentros, a menudos
presenciados por mas de 3.000 personas.
En lo más alto de la agenda, buscaron una Europa desmilitarizada
en paz consigo mismo y con el mundo, un continente ético que toma
una alta posición moral contra el imperialismo de Estados Unidos.
También en lo más alto estuvo un replanteamiento radical,
o completo rechazo, del capitalismo predatorio que ahora el continente
conoce. Imaginaron una Europa que rechaza el crudo mercado ideológico,
hace instituciones totalmente responsables, pone a la gente antes que
al beneficio, y donde los grandes negocios no permitan dominar las agendas
políticas o del consumidor.
Fueron específicos: Europa, dicen, debería tener fronteras
abiertas, y todas las personas dentro deberían tener el derecho
a trabajar y a tener casa: debería tener una tasa Tobin para los
mercados financieros y regulación de las corporaciones; no debería
haber productos modificados genéticamente o contaminación;
que los servicios públicos no sean privatizados; los medios de
comunicación deberían estar en las manos de muchos no de
unos pocos; y el racismo debería ser puesto fuera de circulación.
Hubo casi completo consenso en tres asuntos: que el "neoliberalismo"
- las ideas de libre mercado apoyadas por el FMI y el G8 - es una doctrina
política y económica violenta; que el comercio con los países
pobres debería ser justo: y que un voto dado cada cuatro años
a los partidos políticos llevadas por elites egoístas no
es la forma de llevar democracias modernas y complejas en una economía
globalizada.
La charla termino, y sin nada de violencia, tal como habían predicho
el gobierno italiano y los medios de comunicación, a los 40.000
principalmente jóvenes en el encuentro, se les unieron 250.000
sindicalistas, socialistas, pacifistas y otros de toda Europa en una enorme
marcha por la paz a través de una de las ciudades mas bellas de
Europa. Fue, dijo el presidente de la Toscana, Claudio Martín,
quien había abierto de para en par las puertas de la ciudad, "un
día histórico para el estado, la ciudad y el Foro Social".
No tuvo que decir que fue también un día para que la derecha
observara.
Muchos en el Foro detectaron algo excitante y que emergía con frescura.
Con la izquierda en Europa dominada durante tanto tiempo por luchas entre
facciones, partidos paralizados, visiones estrechas e ignorancia de las
preocupaciones de otros, tradiciones o culturas, comunistas canosos y
viejos, sindicalistas, ecologistas y grupos marginales dijeron todos que
estaban asombrados por la pasión por un cambio profundo y el compromiso
de una nueva generación. El encuentro de Florencia es importante,
dijeron, pero, todavía no comprendemos del todo porque.
Varias cosas son aparentes. Claramente, antiglobalización, anticapitalismo,
prodemocráticos -o cualquier etiqueta que la gente ponga a este
movimiento de movimientos- no es un Sueño que comenzó en
Seatlle y termino bruscamente el 11 de septiembre (como muchos de los
comentaristas británicos y americanos habían sentenciado).
Lo que fue la primera expresión dada en el encuentro de la OMC
en Seatlle podría decirse que esta madurando, de una manera irregular
en un muy amplio movimiento por la justicia social, y cambiando la imagen
inspirada por las televisión es de asquerosos anarquistas rompiendo
símbolos que no les gustan. Claramente, también, se basa
no solo en una emotividad sino en una creciente teoría política
y análisis, y se esta convirtiendo bastante popular para redibujar
a muchos en la izquierda que habían perdido la esperanza de que
el cambio era posible.
Segundo, muchos creen que están siendo testigos que la globalización
de la oposición al neoliberalismo, en la misma medida que la globalización
de las políticas económicas y del capital en todo el mundo.
Dejando esto aparte, la teoría se convierte en realidad, una agenda
completamente popular basada en las experiencias de sus bases esta surgiendo.
Sin embargo, por primera vez en la reciente historia, la agenda para el
cambio esta siendo conducida por las bases. El Foro Social Europeo es
en si mismo, una idea cogida del Foro Social Mundial, basado en Porto
Alegre, Brasil, donde cada año decenas de miles se reúnen
en oposición al Foro Económico Mundial, el encuentro anual
para hablar de sus negocios en Davos. Las estructuras perdidas del foro
social enfatizan el debate y el compartimiento de información,
solo van tan lejos como animar a la gente que vuelve a sus comunidades
a hacer efectivo el cambio. Este sistema de participación es completamente
diferente a la organización establecida de ideas políticas.
¿Cómo esta multiplicación de preocupaciones podría
influir a los poderes reales, como mostrárselo a los gobiernos,
a la Unión Europea o instituciones globales como la Organización
Mundial del Comercio? La respuesta, por supuesto, no es demasiada aún,
pero tal mar de fondo tiene el hábito de desarrollarse rápidamente
y, después de Florencia, ningún político debería,
como Tony Blair, poder sugerir que todas las manifestaciones contra los
líderes mundiales o instituciones no tienen importancia.
A corto plazo, la creencia mantenida por muchos en Florencia es que citas
como esta unirán a personas que en otras circunstancias no ocurriría
y refrescaran el pensamiento de la izquierda y entre millones de desencantados
por el "estalishment" político. Esto no va a construir
las puertas de una bella Europa que sea un nuevo paraíso social,
pero podrían ser los cimientos para un puente que lleve a ello.
John Vidal es el redactor sobre medio ambiente de The Guadian.
© The Guardian
Traducido por Globalización: http://www.globalizate.org/ |
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