| Movido
por la Razón y el Amor Vinoba Bhave Un hombre santo en la India, discípulo predilecto de Gandhi, fue de aldea en aldea, pidiéndoles a los terratenientes donar tierra para los pobres. El reunió cuatro millones de acres de donaciones. El llegó a ser una leyenda en su propio tiempo. El fue Vinoba Bhave. Yo soy un hombre que pertenece a un mundo diferente de éste, uno que puede parecer muy extraño. Yo soy movido por el Amor. Yo no trato con opiniones sino sólo con pensamiento, en lo cual puede haber un dar y recibir. El pensamiento no puede ser encerrado entre paredes ni limitado. Este puede ser compartido con personas de buena voluntad; podemos tomar sus ideas y ofrecerles las nuestras y de este modo el pensamiento crece y se expande. Esta ha sido siempre mi experiencia. Yo no acepto ningún tipo de denominación para mi mismo. Estoy abierto para que todos me expliquen sus ideas y me convenzan y ellos igualmente tienen la libertad de hacer mis ideas suyas. No hay nada tan poderoso
como el amor y el pensamiento; ninguna institución, ningún
gobierno, ningún "ismo", ninguna escritura, ninguna arma
es tan poderoso. El amor y el pensamiento son las únicas fuentes
del poder. Ustedes no deben esperar que yo, por lo tanto, tenga alguna
opinión fija, sino sólo ideas. Cualquiera puede hacerme
su esclavo poniendo sus ideas vigorosamente ante mí y convencerme
de que ellas son correctas. Pero ninguno, con todo lo que se esfuerce,
puede hacerme aceptar su autoridad sin primero convencerme de la solidez
de su pensamiento. Yo no doy ningún
paso sin profundizar en el tema en cuestión y llegar a la raíz
de éste. Yo he dedicado treinta años de mi vida a pensar
solitariamente mientras que, al mismo tiempo, he brindado cualquier servicio
que pudiera. Yo deseé hacer de mi vida una de servicio, pero ha
sido una de reflexión acerca de los cambios que deben acontecer
en la sociedad, y en cómo las raíces de esos cambios deben
ser purificadas. Cuando pienso en mi mismo, en quién soy, y de la buena suerte que he tenido en mi camino, yo recuerdo un montón de circunstancias favorables. Yo ciertamente tuve padres muy especiales. Mis hermanos también tienen una cualidad propia. He tenido queridos amigos, y todos ellos han ganado el afecto de la gente. He tenido estudiantes de los cuales me he enamorado. ¡Qué gran montón de buena suerte! Adicionalmente, debido a que conozco varios lenguajes, he tenido y aún tengo la oportunidad de saborear el néctar del pensamiento de muchos santos y hombres de religión. Eso también es una gran suerte. Aún así todo esto palidece de insignificancia ante la mayor buena suerte de todas, que es mía y vuestra y de todos: que somos todos miembros, partes y brotes de Dios, olas en ese Océano. Nuestra mayor buena suerte es que habitamos dentro de Dios; cuando sentimos eso, nos liberamos. Este texto fue publicado en la revista Inglesa Resurgente 165 (www.resurgence.org) y traducido por Pedro di Girólamo para la revista Chilena internacional Ecovision. |
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