|
26 de octubre de 2001
Desmintiendo su condición de "Viejo Continente", Europa se sitúa a la cabeza de este proceso. Según Arthouros Zervos, presidente de la Asociación Europea de Energía Eólica, aunque en la actualidad esta fuente sólo asegura el 1% del consumo energético, dicha proporción podría llegar al 10% para 2020. Esto no es sólo un deseo de los ambientalistas, como lo reflejan los esfuerzos conjuntos e individuales de varios países europeos. Según un reciente informe de la asociación antes mencionada, los cinco países ribereños del Mar del Norte: Alemania, Gran Bretaña, Holanda, Bélgica y Dinamarca estudian la posibilidad de instalar parques eólicos "offshore" para sustituir las 400 plataformas de extracción de petróleo y de gas existentes hoy en esa zona. Las turbinas instaladas en el lecho marino, indican los expertos, tienen la ventaja de no ocupar tierras cultivables, además, los vientos son más fuertes y más constantes sobre el mar, asegurándose de este modo una producción mayor, aspecto importante para los inversionistas cada vez más interesados en esta esfera. Alemania anunció
este verano su decisión definitiva de detener el desarrollo de
las plantas nucleares (que hoy en día cubren un 30% de sus necesidades
energéticas) y sustituirlas mediante la creación de parques
eólicos, como colofón de un proceso iniciado a raíz
del desastre de Chernobil, que constituyó un importante impulso
en la búsqueda de alternativas más seguras y limpias frente
a la energía del átomo por la que todos apostaban a mediados
del siglo. Estados Unidos, a
pesar de los numerosos proyectos en marcha y las potencialidades inmensas
para aprovechar los vientos entre sus dos costas, marcha en segundo lugar
frente al empuje europeo, mientras crece el interés en los países
menos desarrollados, y por tanto con menos recursos para continuar derrochando
con la quema de combustibles fósiles. Hasta en Africa comenzó a debatirse el tema de la energía eólica, al estudiarse la posibilidad de instalar un primer parque eólico en Namibia, en la región de Lüderitz, para compartir sus beneficios con la República Sudafricana. Grandes empresas energéticas
con importantes inversiones en la industria nuclear y en otras ramas,
se interesan por esta industria, en pleno crecimiento, que da empleo a
un número creciente de personas en el mundo entero. Este es el
caso de la ABB con sede en Suiza, que recientemente presentó nuevos
prototipos de parques eólicos de distintas dimensiones y a bajo
costo, que dentro de pocos años podrán dar solución
a las necesidades sobre la base de la descentralización, en un
mundo donde la falta de conexión a las redes nacionales de energía
eléctrica ya no será sinónimo de aislamiento ni de
atraso, sino de autosuficiencia energética y de un ambiente más
limpio |
||