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20 de marzo del 2001 La Situación
Actual de los Bosques en el Mundo La mitad de los bosques mundiales han desaparecido, y las áreas forestales con mayor biodiversidad están en peligro. La gestión sostenible de los bosques debe pasar de las palabras a la práctica. Hoy los bosques cubren
más de la cuarta parte de las tierras emergidas, excluyendo la
Antártida y Los bosques más
amenazados en términos relativos no son los tropicales, como cabría
pensar por la atención de los medios de comunicación, sino
los bosques templados de Europa y Estados Unidos. Los bosques boreales
son los mejor conservados, y hoy representan el 48 por ciento de la frontera
forestal, frente al 44 por ciento de los bosques tropicales y apenas un
3 por ciento de los bosques templados. Por lo menos 5 millones de km2
de bosques tropicales han sido talados sólo entre 1960 y 1995,
una superficie equivalente a diez veces España. Al comenzar el siglo XXI hay una pérdida neta anual de 11,3 millones de hectáreas de bosques, según la FAO, que se destinan a otros usos. Entre 1990 y 1995, por lo menos 107 países registraron una pérdida neta de superficie forestal, según el Worldwatch Institute. En el mismo periodo el área forestal se redujo en 56 millones de hectáreas, resultado de una pérdida de 65 millones de hectáreas en los países en desarrollo y un aumento de 9 millones de hectáreas en los países industrializados. La deforestación sigue siendo uno de los grandes problemas ambientales, junto con la amenaza nuclear, el cambio climático y la pérdida de biodiversidad. La frontera forestal Por razones éticas,
ambientales, económicas y culturales es necesario salvar y gestionar
de forma Los bosques protegen la biodiversidad, proporcionan madera, leña y otros productos forestales, evitan la erosión, regulan el ciclo hidrológico, retienen el carbono y frenan el cambio climático, y son un lugar de disfrute y de ocio para una población cada vez más urbana y alejada de la naturaleza. Entre el 50 y el 90 por ciento de todas las especies terrestres habitan en los bosques, según la UICN. Sólo la frontera forestal (los 13,5 millones de km2 de bosques primarios que aún quedan) almacena 433.000 millones de toneladas de carbono, cifra equivalente a las emisiones de dióxido por la quema de combustibles fósiles y producción de cemento durante los próximos 70 años. Ni que decir tiene que la deforestación agravará el cambio climático causado por las emisiones de gases de invernadero. La opción más barata y lógica para mitigar el cambio climático es conservar la frontera forestal. Los bosques primarios son el hogar de más de 50 millones de personas pertenecientes a comunidades indígenas. Más del 75
por ciento de la frontera forestal del mundo está en tres grandes
áreas: los bosques boreales de Canadá y Alaska, los bosques
boreales de Rusia, y los bosques tropicales de la Amazona y el escudo
de las Guayanas. Sólo ocho países, Brasil, Surinam,Guyana,
Canadá, Colombia, Venezuela, Rusia y Guayana Francesa, tienen grandes
porciones de sus bosques originales en inmensos bloques ininterrumpidos.
Otros países que han perdido buena parte de sus bosques originales,
como Indonesia, Estados Unidos y Congo, aún tienen áreas
de frontera en virtud de su tamaño. La deforestación
no es la única amenaza. La fragmentación y la pérdida
de calidad afecta a los La contaminación atmosférica (lluvias ácidas, ozono troposférico) también afecta a los bosques mundiales, y en particular en Europa, América del Norte y Asia, así como en las áreas cercanas a las ciudades de todo el mundo. Más de la cuarta parte de los árboles europeos muestra un grado moderado a severo de defoliación a causa de la exposición a la contaminación y a sus consecuencias, según estudios realizados por la Comisión Económica para Europa de las Naciones Unidas. Aunque la situación ha mejorado de forma notable en Europa y Estados Unidos, en China ha empeorado a causa del aumento del consumo de carbón, y dadas las perspectivas de rápido crecimiento el problema podría agravarse, a no ser que se adopten otras políticas energéticas, que den prioridad a la eficiencia, el gas natural y la energía eólica. Amenazas El tamaño y lejanía de las fronteras forestales no las aísla de las amenazas. La industria maderera se ha identificado como la gran amenaza de la mayoría de los bosques, incluidos los de frontera. La minería, la invasión de especies exóticas, los incendios forestales, las infraestructuras del desarrollo y la energía, también son amenazas. Éstas actividades y las explotaciones madereras juegan un papel importante en la apertura de las fronteras a otras actividades, como la agricultura y la ganadería. El récor de incendios en Indonesia y Brasil en 1997 y 1998 para talar los bosques y establecer grandes plantaciones y pastos para la ganadería extensiva, las carreteras en construcción a través de los remotos bosques de América del Sur, y la extracción de madera en todas las regiones (tropicales, templadas y boreales), muestran que incluso los bosques más remotos están amenazados. El consumo de leña
en las regiones tropicales secas también ejerce una presión
importante, sobre todo en numerosos países africanos, China, India,
Pakistán, Bangladesh y Nepal. Indonesia y Brasil también
son grandes consumidores de biomasa. El 55% de la madera que se extrae
anualmente se usa como combustible, ya sea leña o para producir
carbón vegetal. Cerca de 2.000 millones de personas dependen de
la leña y el carbón vegetal como fuente principal de combustible. Maderas certificadas Sin embargo, la prohibición
indiscriminada de las maderas tropicales pudiera tener un efecto contrario
al perseguido, al hacer que los bosques fueran menos competitivos que
la agricultura, lo que provocaría una deforestación mayor
que la causada por la tala de árboles para madera. Las prohibiciones
igualmente socavarían los pocos incentivos que tienen algunos proyectos
pioneros de uso sostenible del bosque. Dados estos inconvenientes, existe
un creciente movimiento encaminado a promover las maderas producidas de
manera sostenible, valiéndose del etiquetado de los productos madereros,
en vez de prohibir de forma indiscriminada todas las maderas tropicales,
o de otras procedencias. El volumen de madera
o troncos certificados, incluyendo madera aserrada, chapas y celulosa
era Bosques de papel En 1998 se consumieron
294 millones de toneladas de papel y cartón, lo que representa
un consumo anual por habitante de 50 kilogramos en el mundo, aunque el
consumo en muchos países africanos no llegó ni a 1 kilogramo
por habitante, cifra muy alejada de los 330 kilos del norteamericano medio
o los 135 kilos de España. Estados Unidos, Europa Occidental y
Japón, que representan menos del 15 por ciento de la población
mundial, consumen el 66 por ciento del papel y cartón. Sin embargo,
el consumo de los países en desarrollo está aumentando.
Si en 1980 estas naciones consumieron el 15 por ciento del papel, en 1993
esta porción se elevó al 25 por ciento. El papel es un producto
básico y necesario para múltiples usos, entre ellos la cultura
y el saber, pero también se emplea de forma despilfarradora. Cada
tonelada de papel reciclado evita la tala de una docena de árboles,
ahorra energía (de 0,25 a 0,4 toneladas equivalentes de petróleo),
agua y contaminación; en general supone una mejora notable sobre
la obtención de papel a partir de pasta virgen. Pero el reciclaje
también tiene un cierto impacto ambiental, al tenerse que eliminar
la tinta, Los mayores exportadores de pasta y de papel no sonpaíses del Tercer Mundo, sino países industrializados,con bosques de taiga como Canadá, Finlandia y Suecia.En Canadá la deforestación debido a la producción de pasta es significativa y ha ocasionado varios conflictos. Los países escandinavos producen papel y cartón a partir de especies autóctonas, no hay deforestación neta y la industria papelera contamina menos de lo que es usual en otras latitudes, debido a una población muy sensible y motivada por la protección del medio ambiente. No obstante, también en los países escandinavos se señala la desaparición de turberas al ser empleada la turba como combustible, plantaciones en zonas húmedas desecándolas y la contaminación ocasionada en los ríos, en el litoral y en la atmósfera, sobre todo en el pasado, pues en los últimos años se ha eliminado casi totalmente el empleo de cloro. Las plantaciones en tierras degradadas por el uso agrícola o la deforestación, tienen el potencial para proporcionar servicios como control de la erosión o absorción de carbono mientras también proporcionan una fuente de fibra de madera y otros productos forestales. Sin embargo, en algunos casos el desarrollo de las plantaciones se ha realizado a costa del bosque natural. La madera de los árboles rara vez tiene más de un 50% de celulosa, y ésta se fortalece con lignina, cuya cantidad no suele bajar del 20% e incluso supera el 45%, como en el haya. Para fabricar la pasta hay que eliminar la lignina, con la excepción de la pasta mecánica. En la pasta química se elimina la lignina, con un gran consumo de energía, proporcionada en gran parte por la misma lignina utilizada como combustible, y de madera, al perderse parte de la materia prima; el proceso al sulfato hoy es el más común. Los restos de lignina, que rara vez bajan del 5%, dan a la pasta química un color marrón. Para blanquearla se utilizan compuestos de cloro, al objeto de eliminar la lignina;la reacción de parte del cloro con moléculas orgánicas de la madera produce compuestos organoclorados, altamente tóxicos. En la pasta mecánica, con mucha lignina, no se emplea el cloro, sino el agua oxigenada. Se han propuesto varios productos alternativos al blanqueo con cloro, como la deslignificación con oxígeno, o la modificación de la lignina con agua oxigenada (peróxido de hidrógeno), o el empleo de enzimas naturales y biodegradables. Por otra parte ya existen varias fábricas de pasta química al sulfito que blanquean la pasta sin emplear cloro. La sustitución del gas cloro por dióxido de cloro reduce la emisión de organoclorados, pero no los elimina totalmente. La pasta mecánica consume más energía convencional que la química, pues ésta quema la madera no transformada en papel, por lo que debe hacerse un balance global, si se tiene en cuenta que la pasta mecánica transforma la misma cantidad de madera en el doble de pasta que la producida con el proceso kraft. En el papel recuperado se ha eliminado ya la lignina, en el proceso inicial de fabricación, razón de más para incrementar la recogida selectiva y el empleo de papel reciclado, especialmente en todos los usos adecuados, como cartón, papel higiénico, sobres y embalajes en general. Gestión sostenible de los bosques Para afrontar los graves riesgos de la deforestación y la pérdida de biodiversidad urgen nuevas políticas, encaminadas a la sostenibilidad, con la creación de más y mayores espacios protegidos, mayor eficiencia en el consumo de madera, establecer normas de etiquetado en la línea del Consejo de Certificación Forestal (Forest Stewardship Council, FSC), aumento del reciclaje de papel y cartón, repoblaciones con especies adecuadas en zonas previamente deforestadas, mayor equidad social que evite la emigración a la llamada frontera forestal, y prácticas de gestión forestal menos depredadoras en la extracción de madera y otros productos forestales, la caza y la pesca, el turismo y el ecoturismo. El WWF y la UICN han propuesto que al menos el 10 por ciento de cada tipo de ecosistema forestal sea zona protegida, y que tal protección no sea meramente nominal, tal como ocurre en la actualidad en gran parte de las áreas con algún tipo de protección. Igualmente es urgente establecer corredores entre las áreas protegidas, encaminados a conservar ladiversidad biológica. Como mínimo se debe tratar de conservar varias muestras lo suficientemente representativas de todos los ecosistemas forestales, estableciendo una gestión sostenible en las zonas no protegidas. La cooperación y participación de las poblaciones afectadas, los consumidores, las ONG, lasempresas y las diferentes administraciones y organismos internacionales es necesaria para frenar los procesos de deforestación y pérdida de biodiversidad. Se han dado ya pasos importantes hacia la sostenibilidad, pero aún queda mucho por hacer, sobre todo en los países en desarrollo. Urge frenar la guerra contra los bosques iniciada hace cientos de años, tal como documenta John Perlin en su Historia de los Bosques, y es necesario dedicar todo tipo de esfuerzos y recursos a conservar lo que queda de los bosques primarios, algo que no será nada fácil como muestra la rápida destrucción de los bosques tropicales, desde la Amazonia a Indonesia, o lo que es más llamativo, la tala de los últimos reductos de bosques primarios en Estados Unidos o la deforestación de los bosques húmedos de la Columbia Británica en Canadá. -------------------------------------------------------------------------------- *Dirk Bryant, Daniel Nielsen y Laura Tangley, The Last Frontier Forests: Ecosystems and Economies on the Edge (Washington, DC: Instituto de Recursos Mundiales, 1997) *FAO, State of the World's Forests 1997 (Oxford, R.U.: 1997). *Grainger, A. Controlling tropical deforestation. (Londres: Earthscan, 1993). *International Energy Agency (IEA). 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Jeanrenaud y Francis Sullivan, Bad Harvest? The Timber Trade and the *Perlin, J. Historia
de los Bosques. El significado de la madera en el desarrollo de la civilización. *Sarah Roberts, The Potential of the Non-wood Fibre Paper Sector (Londres, R.U.: IIED, diciembre 1996). *Solberg, B. (Ed.)., Long-Term Trends and Prospects in World Supply and Demand for Wood and Implications for Sustainable Forest Management (Joensuu, Finlandia: European Forest Institute, 1996). *Sue Stolton, y Jean-Paul Jeanrenaud, Pulp Fact, The Environmental and Social Impacts of the Pulp and Paper Industry (Gland, Suiza: World Wide Fund for Nature, 1995). *Sugal,Ch. "Etiquetado de la madera", revista World Watch, 1996, págs. 39- 44. *Smith, N.J.S. et
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York: The *United Nations Environment
Programme. Global Biodiversity Assessment. (Cambridge: Cambridge *Worldwatch Institute, Signos Vitales 2000 (Madrid: Gaia Proyecto 2050 y Bakeaz, 2000). *Revista World Watch. |
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