| CANNABIS
EN LA MEDICINA
La cannabis
aparece citada en los primeros escritos de la medicina y la farmacopéa
de diferentes sociedades, lo que nos permite pensar seriamente que su
uso se extiende desde la prehistoria hasta nuestros tiempos. Al finalizar
la Edad Media, se usaba una mezcla de cannabis y mantequilla a modo de
pomada para aplicar sobre heridas e inflamaciones de la piel. El interés
que suscitaba la fibra de cáñamo fue creciendo con la constitución
de grandes flotas navales y mercantiles, en una época donde se
abrirían nuevas rutas marítimas hacia Asia y se descubriría
el Nuevo Mundo. Uno de los
primeros aportes norteamericanos sobre el uso terapéutico de la
marihuana data de 1860. Se trata de un escrito de la sociedad médica
de Ohio sobre la acción de la planta en caso de espasmos y convulsiones,
así como sus efectos sobre trastornos intestinales. En el cambio
de siglo, la marihuana se había convertido en un remedio corriente.
La literatura
médica, sobre todo a finales del siglo XIX, hace numerosas alusiones
a la cannabis, referentes al tratamiento -entre otros- del dolor, los
espasmos, las depresiones y los trastornos digestivos. Los textos americanos
de la época indican que la planta de cannabis estaba recomendada
para una cincuentena de males y enfermedades comunes, como mínimo. La nueva industria química y farmacéutica puso en marcha investigaciones concertadas para levantar el velo que cubre los misterios de las propiedades terapéuticas de la cannabis. Pero fue en vano. A pesar del dinero destinado y los esfuerzos dispuestos, aún los químicos parecen incapaces de aislar todas las substancias activas de la cannabis y de descifrar la utilidad que éstas pueden ofrecer al ser humano. Ante la dificultad
de aislar y patentar las substancias químicas de la marihuana,
los laboratorios farmacéuticos se desinteresaron de la planta hacia
1936. Les resultaba más fácil y provechoso económicamente,
la fabricación de substancias sintéticas. En 1937, a raíz del debate en el Congreso a propósito de la ley sobre la marihuana, una de las pocas organizaciones que se levantan contra la prohibición fue la AMA (American Medical Asociation). Su portavoz en Washington, el Dr. William Woodward, declaró ante la comisión de Finanzas: "Nuevos trabajos con métodos modernos podrían revelar la existencia (en los compuestos químicos de la marihuana) de propiedades terapéuticas aún desconocidas". La AMA se oponía a la prohibición por dos razones: 1- La AMA había llegado a la conclusión de que la marihuana no era lo suficientemente peligrosa como para justificar las leyes prohibitorias con sanciones penales. Definitivamente no se encontraban evidencias claras o pruebas concluyentes de daños al organismo humano, ocasionados por la ingestión de marihuana. 2- Si no se aprobaba la ley de prohibición la AMA podría disponer de marihuana libremente para continuar con los importantes experimentos médicos. El Congreso
aplicó una decisión salomónica optando por la prohibición
social aunque reconociendo a la marihuana una utilidad terapéutica
potencial. La marihuana,
ante la ausencia de información verídica (a pesar de que
muchos textos históricos elogiaban sus propiedades curativas),
fue declarada ilegal, nociva, inútil para la medicina y socialmente
peligrosa. Todo acceso legal a la marihuana, incluso para uso médico,
quedó expresamente prohibido. En 1970, un oftalmólogo del Jules Stein Institut de la U. de California, descubrió por azar que la marihuana disminuía de forma significativa la tensión inter-ocular y era susceptible de intervenir en el tratamiento del glaucoma, una de las causas principales de la ceguera en el mundo. En 1972,
los médicos del centro anticancerígeno de Sydney Farber
en Boston, descubrieron que entre sus pacientes, los que fumaban marihuana
sufrían menos náuseas después del tratamiento químico. Una serie de trabajos posteriores llegan a la misma conclusión. Se daba THC sintético a los pacientes. Al principio, las pastillas parecían hacer efecto. Pero los enfermos no tardaron en volver a sentir náuseas. El director de las investigaciones, el Dr. Alfred Chang, suministró a esas personas marihuana y de nuevo el tratamiento se mostró eficaz a más largo plazo. En conclusión el doctor Chang explicó que el 90% de los enfermos de cáncer que fumaban marihuana sufrían menos nauseas y vómitos que los otros. En la misma época, el Dr. Denis Petro, neurólogo, se propuso estudiar los efectos de la marihuana sobre las condiciones neurológicas. Durante años, el Dr. Petro y otros neurólogos habían oído decir por los enfermos afectados de esclerosis en placas que la marihuana contribuía a aliviar los espasmos violentos, ligados a esta afección degenerativa del sistema nervioso. El Dr. Petro chocó a su vez con la rigidez del sistema burocrático y le fue prohibido utilizar otra cosa que no fueran las pastillas de THC sintético. En medio de todos estos descubrimientos científicos comenzaron a producirse demandas de reforma, tanto a nivel político como jurídico. En 1978,
Lynn Pierson, un joven enfermo de cáncer en Nuevo México,
se peleó con las instituciones de su Estado para obtener legalmente
la marihuana. Resultado: Nuevo México fue el primer estado en reconocer
la utilidad terapéutica de la marihuana. Por consiguiente, se puso
en marcha el primer programa oficial que legisló el uso médico
de la planta. Cierto numero
de estados siguieron los pasos de Nuevo México. En 1983, 34 parlamentos
de estado se habían decidido contra la prohibición médica
de la marihuana. Las agencias federales encargadas de problemas con la
droga no se mostraban demasiado dispuestas a ceder. Paralelamente,
prestigiosas asociaciones de salud, representantes de colectivos de abogados,
científicos y médicos pidieron al congreso que pusiera fin
a la prohibición médica contra el uso de la marihuana. El
tribunal federal ordenó a la DEA que organizara una serie de comisiones
de estudios sobre el uso médico de la marihuana. En Diciembre
de 1989, las autoridades de la DEA sin considerar los resultados de sus
propias comisiones, deciden mantener la prohibición sobre el uso
médico de la marihuana. Aún
que la lucha legal por su legalización sigue su curso lentamente,
la marihuana mientras tanto está siendo utilizada por importantes
organismos relacionados con la salud, especialmente en USA, eso es un
hecho que por mucho que se intente ocultar, es real y cada día
se evidencia más. Pareciera estar más cerca de lo inimaginable lo que ha sido normal durante miles de años: que el ser humano, al igual que muchas otras especies, recurren a los elementos de la naturaleza que les son benéficos para la salud del cuerpo, para su alimentación, para el desarrollo de los sentidos y para la elevación del espíritu. Se puede
afirmar que la planta de cannabis es un espécimen único
en el reino vegetal. Contiene más de 400 substancias químicas,
que aún no pueden ser acabadamente investigadas, por las dificultades
que se derivan de la prohibición. Estos descubrimientos sugieren la existencia de profundos lazos de unión y extraordinarias similitudes en la composición molecular de los neurotransmisores y la composición molecular del THC. Lester Grinspoon, M.D., investigador de la escuela de medicina de la Universidad de Harvard, considerado como uno de los máximos expertos actuales, en lo relativo a la marihuana medicinal, confirma todo lo planteado en este informe, en su libro Marihuana The Forbidden Medicine (Yale University Press,1993), y resume de la siguiente forma algunos de los usos medicinales que la planta de cannabis tiene para el ser humano: "Cáncer: (información extraída de la revista The truth seeker) |
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