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La criminalización de los inmigrantes Xavier Caño
Tamayo La Unión Europea
es destino ansiado de latinoamericanos, magrebíes, africanos subsaharianos, Gran Bretaña vivió el pasado año violentos incidentes de signo racista con inmigrantes asiáticos y jóvenes blancos; en Alemania no cesan los atentados contra inmigrantes turcos o de origen asiático; Francia anida una considerable xenofobia que hace que un partido criptofascista, el de Le Pen, pueda estar presente en la política municipal y nacional; en Austria gana las elecciones un personaje racista y xenófobo como Haider y, recientemente, se alza con la victoria electoral en Dinamarca un político contrario a la inmigración y a los inmigrantes... De todos los países
que forman la Unión Europea, quizás el que más presión
inmigratoria recibe sea España es buen
observatorio para analizar problemas de los inmigrantes en el "Eldorado
europeo" y, entre ellos, el de convertirlos en chivo expiatorio.
Durante años, la acusación europea más común
contra la inmigración fue que quitaban el trabajo a los nacionales
hasta que se vio y comprendió que los inmigrantes aceptaban los
puestos de trabajo que los naturales del país rechazaban por duros
y mal pagados. En los últimos años la pobreza se ha extendido
por el mundo y ha crecido la delincuencia que afecta a la llamada seguridad
ciudadana, es decir, los delitos menores, los hurtos, los tirones, las
pequeñas estafas, las sustracciones en vehículos... La cultura
xenófoba latente, a menudo expresión de los miedos no resueltos,
ha señalado a los inmigrantes como responsables de esa situación.
Y, acaso por ello, un informe del Ministerio del Interior español
de 2001 indica que el número de delitos aumentó un 9,3 %
respecto al año anterior y que en parte se explica por el aumento
de la población debido a la inmigración. Lo que no dice el informe de Interior es que en cuatro años ha descendido el número de policías hasta contar con 3.000 agentes menos; tampoco explica que en los últimos cuatro años el número de inmigrantes ha aumentado en un 104% en tanto que las personas de origen extranjero que han cometido delitos, sólo en un 9%. En octubre pasado,
la Dirección General de Policía envió a las jefaturas
superiores y comisarías una En la práctica,
esa directiva de la Policía se ha traducido en vigilancias especiales
de los lugares y La justificación
desde el Ministerio del Interior de la citada circular es "el progresivo
incremento de las actuaciones delictivas perpetradas por grupos criminales
o individuos procedentes de Colombia o Ecuador", lo que no deja de
ser paradójico cuando, el propio Ministerio del Interior reconoce
que sólo un 4,7% de los extranjeros detenidos por delinquir son
colombianos, y, en el caso de los ecuatorianos, sólo un 1,5%. Alemania, Francia, Gran Bretaña, Austria... han sufrido vaivenes en los que los naturales del país han temido a los que llegaban y los han hecho responsables de algunos de sus males. Pero lo cierto es que el Norte no puede prescindir de los ciudadanos del Sur porque, por muchas tensiones que haya y por muchas necedades racistas o xenófobas que se proclamen, los necesita, al margen del derecho irrenunciable que tienen a una vida digna. Y es completamente inútil pretender evitar el flujo inmigratorio porque, en última instancia, la Historia de los seres humanos, la Historia de la Tierra, es un constante movimiento emigratorio e inmigratorio en busca de la prosperidad y bienestar. |
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