El
Futuro de las Drogas Psicodélicas Actualmente, dosis bajas de LSD en cápsulas están disponibles para un gran mercado de consumidores, tan comúnmente como la aspirina. Las drogas psicodélicas se recetan para tratar la ansiedad y varias enfermedades psicosomáticas, y se utilizan en ciertos tipos de terapias que aún prevalecen. Tal como ha ocurrido con el tabaco, café y alcohol, las cualidades mágicas y religiosas de la droga han ido desapareciendo del mercado de consumo masivo, pero los usos rituales han pervivido de acuerdo a las tendencias predominantes en misticismo. Parece probable que
para 1980 las drogas psicodélicas volverán a su anterior
condición dentro de la serie de sustancias utilizadas en investigaciones
experimentales psicofarmacéuticas. Pacientes terminales y gente
con problemas psicológicos graves serán los primeros en
disfrutar legalmente los beneficios de las drogas psicodélicas,
tal como a los pacientes de glaucoma reciben marihuana legalmente. Los
alquimistas clandestinos continuarán experimentando y proveyendo
un movimiento del "potencial humano" que se expande firmemente,
a pesar de que las drogas como el LSD quedarán replegadas nuevamente
al mercado ilícito con una mayor frecuencia que en la década
de los 60, un factor que, ojalá, no genera nuevas oleadas de represión.
Las drogas posdrogas psicodélicas, que ya han sido el objeto de estudio de más de una década de investigación tanto por químicos legales e ilegales, combinarán las características de la experiencia psicodélica con las de agentes estabilizadores metabólicos, energizantes psíquicos y aumentadores de inteligencia. Varias drogas con atributos similares ya se han materializado. Una de ellas se llama DOET, y una revista norteamericana la describió como "una especie de LSD a la medida, aumenta la capacidad asociativa, te conecta; pero no produce alucinaciones, no distorsiona ni dispersa la atención. Nada más que un puro y progresivo satori".
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