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10
de Octubre del 2002
Pigmeos: El Bosque de la Desesperanza Cidaf
En el este de la República Democrática de Congo asolada
por un conflicto que no termina, los Pigmeos Twa parecen vivir sus últimos
años. Este es el actual estado del descenso a los infiernos de
este pueblo eternamente olvidado.
Si les sorprendemos por causalidad, las miradas vacías, los rostros
extraviados y los mugrientos harapos que difícilmente pueden denominarse
ropa, dicen mucho sobre la situación de los Pigmeos Twa supervivientes
en la región Bukavu.
Aquí, en Kivu, en esta provincia de la República Democrática
del Congo controlada por los rebeldes nadie da nada por el futuro de aquellos
que probablemente fueron los primeros habitantes del África Ecuatorial.
Alrededor de los poblados Twa, algunos árboles nos recuerdan el
gran bosque que les sustentaba antaño. El tiempo en que estos pequeños
hombres podían vivir en el corazón de la jungla ha quedado
atrás.
Las montañas sagradas de Kahuzi y Biéga dominan estos poblados
moribundos. Sus bosques alojan familias de elefantes nómadas que
se desplazan al antojo de las estaciones, buscando el frescor de las altitudes
y replegándose frioleramente en las tierras bajas en los meses
de junio y julio. Este complejo ecosistema, atrajo el siglo pasado la
atención de los colonos belgas. Los vastos territorios de caza,
habitados por los espíritus de los ancestros de los Twa y su apacible
y escasa descendencia determinó la creación del Parque Nacional
de Kahuzi-Biéga.
Los pigmeos utilizados como guías por los colonos cazadores, fueron
rápidamente considerados como un estorbo y una amenaza para la
fauna del parque. Desde la legalización oficial del santuario,
en 1958, los 3 distritos bantúes de Kabare, Kalonge y Naninja recibieron
compensaciones financieras a título del canon habitual. Los pigmeos
no dieron importancia a ninguno de estos sucesos y de esta forma fueron
apartados de un metódico proceso que suponía su expulsión.
Cazadores y Alfareros
Mientras tanto, los Twa no subsistían únicamente de la selva.
Tras largo tiempo de contacto con las diversas etnias de Kivu, se encontraban
integrados en un vasto sistema sociocultural y económico, en el
que interpretaban el papel de alfareros, músicos o trabajadores
temporales para los sedentarios bantúes. Además los productos
obtenidos de la caza eran y son en gran medida destinados a la venta a
estos últimos. Los conservacionistas justifican así el cierre
del parque, afirmando que los Twa no cazan únicamente para sobrevivir,
sino que utilizan la caza furtiva como un medio para conseguir dinero.
Este desplazamiento forzoso habría podido realizarse sin demasiados
enfrentamientos si no fuera por el exceso de población existente
en Kivu. La explosión demográfica de las últimas
décadas ha hecho que la densidad de población se incremente
a 300 hab/Km2 en determinadas zonas. Tras los trágicos acontecimientos
de Ruanda, los numerosos refugiados han agravado la presión sobre
el entorno y las tensiones inter-étnicas. Hoy, fuera del parque,
la deforestación es espectacular. Los Twa no encuentran más
que algunas ratas al borde de sus nuevos poblados. Y los Bantúes
que antes utilizaban su talento de artesanos y músicos, prefieren
hoy los recipientes de vidrio o de plástico y organizan menos festejos.
En consecuencia, la malnutrición, la mortalidad infantil y las
enfermedades, asolan a esta pequeña comunidad. Y la realidad es
que, arrancados de lo que los aventureros denominaban el "infierno
verde", los Pigmeos se debilitan.
Parque Saqueado
El parque prohibido de Kahuzi-Biéga cobra cada día mayor
importancia. Hoy los Twa reivindican el derecho de caza en parte del parque.
Pero los Bantúes carentes de tierras ambicionan también
parte de este territorio. La protección de la naturaleza es un
concepto extraño que parece absurdo para estos cultivadores empujados
por la miseria y la superpoblación.
Por tanto, el Parque Nacional de Kahuzi-Biéga no es el santuario
de la Naturaleza que se pretendía. Este parque amparó a
numerosos refugiados ruandeses, los Hutus, entre los que se encuentran
antiguos interhamwe que se han ido convirtiendo progresivamente en simples
bandidos. "No se puede encontrar ningún refugiado ruandés
en los distritos. Se encuentran en la selva, ellos tienen los campos y
tienen hambre, atacan y saquean a los Congoleses y matan a muchos de ellos.
Esta claro que si ellos regresan a Ruanda, serán considerados interhamwe
y serán abatidos" afirma un responsable Twa en Bukavu. Según
este mismo responsable, 9000 personas extraen clandestinamente de las
entrañas del parque, el preciado coltán, un mineral que
contiene un metal, indispensable para la fabricación de los GSM[1].
El coltán es dirigido hacia Ruanda desde dónde se exporta
hacia Europa. El 16 de abril de 2001, un informe emitido por la ONU, denunciaba
la implicación de Sabena, Segem (filial de la Unión Minera)
y otras 11 sociedades belgas en este lucrativo comercio. Ruanda habría
obtenido con este tráfico 12 mil millones de francos belgas, encontrando
de esta forma el medio para financiar sus operaciones militares en la
RDC. Enfrentada a este embarazoso informe, Bélgica mantiene un
completo silencio radiofónico.
La expulsión de sus territorios, el saqueo de su subsuelo y el
empobrecimiento no son las únicas preocupaciones de los Pigmeos.
Aprovechándose del extremo desamparo de los Twa, las sectas se
instalan en los poblados, aconsejando el abandono de la identidad cultural
pigmea y la oración como única solución. Mientras
las etnias de Kivu, presas también de dificultades económicas
y políticas crecientes, se enfrentan en combates homicidas. Los
Lindus (pueblo bantú forestal) utilizando su influencia sobre los
pigmeos los han adherido a su causa en el enfrentamiento que mantienen
con los Hémas (congoleños nilóticos). De este modo,
los pacíficos cazadores se encuentran entre dos fuegos en un conflicto
que no les concierne. Y en este anárquico contexto, las bandas
armadas arrebatan a las familias twa sus escasos bienes: herramientas,
artesanía.
Universitario Twa
Frente a la amplitud de sus problemas, los Twa tienen muy difícil
reaccionar. Un universitario Twa ha creado una organización con
base en Bukavu, el Programa de Integración y Desarrollo del Pueblo
Pigmeo (PIDP). Si esta organización realiza una buena labor de
información a pesar de las dificultades de comunicación
existentes (nos encontramos en zona rebelde), su representatividad está
por probar, algunos de sus proyectos dan que pensar: la creación
de un museo y el desarrollo del turismo no parecen que vayan a ser las
soluciones a un país arrasado por la guerra. Las urgencias parecen
ser otras.
En espera de un hipotético giro de la situación, las oportunidades
de sobrevivir de los Twa parecen estar peligrosamente amenazadas. Marginados,
expoliados, desarraigados y en lo más bajo de la escala socioeconómica,
los Twa ven a los pueblos dominantes de la región y a los refugiados
ruandeses disputarse lo que en otro tiempo fue su paraíso de caza.
¿Hasta dónde llegará su facultad de adaptación
y su sorprendente capacidad de resistencia cultural?.
Paul Lorsignol
Demain le monde, Belgique, octobre 2001
El Pueblo Pigmeo
Los Pigmeos vivían tradicionalmente de la caza y de la recolección,
son probablemente los primeros habitantes del África Ecuatorial.
Presentes en Ruanda, Burundi, Uganda, RDC, Congo Brazzaville, Gabón,
República Centroafricana y Camerún, serán hoy en
día aproximadamente 200.000.
Dispersos en islotes de población, se encuentran cada vez más
enfrentados a la deforestación, a los gobiernos que quieren transformarlos
en sedentarios, y a la influencia cada día más fuerte de
los Bantúes que a menudo se consideran propietarios de "sus"
Pigmeos. En Camerún, el oleoducto Tchad-Camerún representa
una amenaza real para los Pigmeos Gyélis.
(Ver periódico ICRA nº 34)
Traductora: Montserrat Sánchez
[1] El coltán es saqueado de la misma forma al norte de Kivu, exactamente
en la región de Virungas. |
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