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LILITH
Según el folklore
judío la primera mujer de Adán no fue Eva sino Lilith, aunque
ésta abandonó a su compañero antes de llegar a tener
hijos con él, o, precisamente, porque de momento no quería
tenerlos. La enciclopedia británica da la siguiente definición
de Lilith:
Demonio femenino
del folklore judío, equivalente al vampiro inglés. Su personalidad
y su nombre (monstruo de la noche) se derivan de un demonio
asirio-babilónico, Lilit o Lil. Se creía que Lilith tenía
un poder especial para dañar a los niños. La superstición
se extendió hacia un culto sobreviviente entre algunos judíos
tan tardíamente como hasta el siglo VII d.C. En la literatura rabínica
Lilith llega a ser la primera mujer de Adán, pero se escapa de
él y se convierte en un demonio.
Thedoro Reik, psicoanalista judío y gran conocedor del Antiguo
Testamento y sus mitos, dice:
La figura de Lilith fue quizá, originariamente, la
de un demonio babilónico de la noche. Se supone que Lilith haya
sido la primera mujer de Adán, creada de la tierra como él
y conjuntamente. Según la leyenda, la primera esposa de Adán
permaneció a su lado sólo un corto tiempo y luego lo abandonó
por haber insistido en gozar de completa igualdad con su marido. Escapó
y desapareció convirtiéndose en aire tenue. Adán
se quejó al Señor diciendo que su mujer lo había
abandonado; los ángeles la encontraron después en el Mar
Rojo. Lilith, sin embargo, rehusó volver junto a su esposo y quedó
viviendo como un demonio que injuriaba a los recién nacidos. Esta
saga, que se encontrará en el Zohar, fue conservada por algunos
judíos en los ghettos de Oriente. Fuentes más antiguas hablan
ya de una primera Eva. En algunas leyendas Lilith aparece
como macho y hembra. (La creación de la mujer)
Según una cita
de Eva Figes recogida del Talmud babilónico recopilado en Babilonia
alrededor del 500 de nuestra era, Lilith escapó a la maldición
de la muerte que alcanzó a Adán, ya que se habían
separado antes de la caída. Lilith y Noamah no sólo asfixian
a los niños sino que también seducen a los hombres dormidos,
y cualquiera que se encuentre durmiendo sólo puede ser su víctima.
(Actitudes patriarcales)
Voltaire, en el diccionario filosófico y en la voz de Adán
hace una breve referencia a Lilith pero, seguramente por error, dice que
es la segunda mujer, y además, sabemos muy pocas anécdotas
de su familia.
En la edición castellana de la Biblia la palabra Lilith está
escamoteada. En el capítulo 34 de Isaías, donde se describe
un lugar de perdición, dice el profeta:
perros y gatos
salvajes se reunieron allí, y se juntaron allí los sátiros.
Allí tendrá su morada el fantasma nocturno
Donde
dice fantasma nocturno (versículo 15) en el original hebreo está
escrito: allí tendrá Lilith su mansión y encontrará
su lugar de reposo.
El esfuerzo por borrar cualquier vestigio que se refiera a los tiempos
arcaicos de la mujer es una constante en todas las disciplinas.
La transformación de Lilith de mujer emancipada (que en el acto
sexual se negaba a estar debajo y a admitir el nuevo modelo de sexualidad
patriarcal) en demonio o fantasma nocturno es un fenómeno normal
en el paso del prepatriarcado al patriarcado, donde todas las divinidades,
mayores y menores, que representaban los antiguos derechos de las mujeres,
son presentadas por los hombres como dragones, serpientes y animales monstruosos
a los que el varón debe derrotar, vencer, aniquilar. Después
de que Orestes mate a su madre, las Erinias, deidades vigilantes del clan
materno, Èstas se llamarán Euménides (bienhechoras)
al avenirse a pactar con el patriarcado en ascenso, pero en la medida
que sus acciones recuerden a veces el derecho materno se las conocerá
por Furias; Edipo se enfrenta a la Esfinge y la destruye; Apolo a la serpiente
Pitónisa; Perseo corta la cabeza de Medusa, una Gorgona. El hombre
lucha a vida o muerte contra la mujer; el tiempo es largo y en el intertanto
hay treguas y alianzas, en cada una de la cuales las mujeres van perdiendo
terreno.
Cuando el sexo femenino reconoce y se aviene al nuevo sistema de las cosas,
esto es, el patriarcado, los hombres las describen como femeninas y mujeres
en el nuevo sentido de la palabra; pero cuando representan el orden de
cosas que se quiere erradicar y se alzan en portavoces del mismo, se las
califica de feas, repulsivas y peligrosas, características que
hacen que se las represente al principio como monstruos (dragones, lamias,
etc.) hasta que la evolución dé lugar a la bruja, la suegra
y la mala madre. El concepto de mujer emancipada es, en el patriarcado,
sinónimo de mujer de sexualidad libre (no distribuida por los hombres
y que no tiene que entregarles los hijos), o sea, la antítesis
de la madre moldeada por el varón (pasiva, entregada a la maternidad
como sacrificio). Por esto se destaca de Lilith su odio a los niños,
una proyección masculina que evidencia el temor a no ser amado
por la madre, e, incluso, a no haber sido engendrado por ella aunque
esto último de hecho es ya imposible, en el plan psíquico
puede ser vivenciado así-. No se comenta en cambio, la supuesta
inmortalidad de Lilith.
Rascovsky ve en Lilith la representación de la mujer inmadura que
rechaza la maternidad. La verdadera Lilith, o el tipo de mujer que ella
simboliza, probablemente se negaba a procrear para entregar luego la prole
a los padres; es decir, no quería ser madre en cautividad. Cuando
las mujeres cayeron en la esclavitud del varón y se las obligó
a parir en beneficio de aquél, es probable que algunas se resistieran
bien a entregar los hijos, bien a tenerlos para perderlos después.
Todo indica que Lilith estaría entre esta clase de mujeres.
Bibliografía.
Alcalde, C : Cartas a Lilith. Rascovsky, A : conocimiento
de la mujer.
Un diccionario ideológico feminista. Victoria Sau.
Icaria, Editorial.
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